Balon gastrico

También es especialmente útil en aquellos pacientes que, aun no llegando a padecer obesidad mórbida, sí presentan comorbilidades asociadas susceptibles de mejorar con la pérdida de peso, principalmente a costa del tejido adiposo visceral, consiguiendo de este modo una mejorora en su calidad de vida y disminuyendo las cifras de morbimotalidad.

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Decimos que el balón gástrico es una técnica mínimamente invasiva porque se realiza mediante abordaje endoscópico, introduciendo el endoscopio por la cavidad oral sin necesidad de incisiones ni laparotomía (cirugía abierta). El procedimiento se realizará siempre en quirófano o sala de endoscopias habilitada, en condiciones asépticas y bajo sedación o anestesia general (casos en los que la sedación no sea suficiente). El endoscopio es un tubo largo, delgado y flexible (a veces puede ser rígido) que tiene una luz y una cámara de video conectada a un monitor, por lo que el cirujano obtiene una visión directa de todo el tubo digestivo, con las ventajas que esto supone a la hora de descartar patología digestiva, como ya veremos. El balón se introduce plegado a través del endoscopio, pasa por el esófago para llegar al estómago, y una vez alli se llena con una solución salina fisiológica hasta alcanzar el volúmen deseado.  Generalmente adquiere un volúmen de entre 400 y 700 cc, y además, al suero salino se le añade azul de metileno. Esta sustancia tiene la propiedad de teñir la orina de un color azul-verdoso cuando es excretada por vía renal, de manera que si se produjese alguna fisura o fuga en el balón, nos proporcionaría una rápida señal de alarma para consultar inmediatamente con  nuestro especialista.

Actualmente el balón más utilizado es el BIB (Bioenterics Intragastric Balloon). Se trata de una esfera de silicona, lisa, elástica, sin costuras y con una válvula radiopaca autosellante. La silicona es un material resistente a la capacidad ulcerante del ácido clorhídrico, lo que garantiza que el balón se mantendrá intacto durante los 6 meses que dure el tratamiento. Además, las características del BIB permiten que se adapte lo más comodamente posible a la cavidad gástrica para que el paciente sufra las menores molestias posibles.

El mecanismo por el cual el balón gástrico ayuda a perder peso es simple: los pacientes se sienten satisfechos con menos cantidad de alimento, ya que el balón ocupa una gran proporción del espacio del estómago. Además, el vaciado gástrico y el paso del bolo alimenticio al intestino se hace mucho más lento, lo que contribuye a sensación de saciedad constante. Al vaciarse el estómago más despacio, no solo se favorece la saciedad, sino que además se controlan los picos de glucemia postprandial característicos de la diabetes. Esto se debe a que el bolo transita a menor velocidad y la conversión de carbohidratos complejos a azúcares simples, que tiene lugar en el intestino, se realiza de manera más gradual. Este hecho constituye una importante ventaja en los pacientes con resistencia insulínica incapades de disminuir la glucemia de una manera fisiológica, debido que los tejidos periféricos no permiten que la insulina ejerza su función.

La duración del tratamiento mediante balón gástrico es de 6 meses, si bien se podría alargar sustituyendo el balón por uno nuevo durante el mismo procedimiento endoscópico. A lo largo de este periodo se puede esperar una perdida de entre el 10 y el 15% del peso inicial del paciente. Pero estos resultados son los mismos que se esperarían mediante un programa dietético y de ejercicio físico, razón por la cual el objetivo final del balón gástrico no es conseguir una pérdida de peso moderada. El principal objetivo de este procedimiento es conseguir la reducación del paciente respecto a sus hábitos nutricionales, que adquiera una conducta saludable y aprenda a comer bien, pues esta es la única manera de asegurar el éxito del tratamiento. Para ello paciente se comprometerá con un programa multidisciplinar formado por nutricionistas, médicos y psiquiatras que, a lo largo de estos 6 meses, le apoyarán y guiarán en la consecución de objetivos para que, tras la retirada del balón, haya adquirido unos hábitos dietéticos saludables que le permitan, no solo no ganar el peso perdido, sino además seguir perdiendo más de manera gradual y mantenida en el tiempo.

La colocación del balón es de mayor valor en aquellos pacientes con determinados patrones alimentarios, como los que “se dan atracones” o los “picoteadores”, ya que, al tener una sensación de saciedad constante, la adherencia al plan les será mucho más fácil. En general, en estos pacientes, los programas dietéticos fracasan, así como los tratamientos farmacológicos, por lo que la alternativa del balón gástrico será la idónea en casos de refractariedad a los tratamiento conservadoress, evitando así la cirugía bariátrica, que debería ser la última opción terapéutica.

Además, el balón gástrico ofrece al equipo médico la posibilidad de valorar la capacidad del paciente para adherirse a un plan dietético antes de someterse a una cirugía bariátrica. Aquellos que muestren importantes dificultades a la hora de seguir la dieta marcada deberán recibir más apoyo psicológico. Por el contrario, los que logren superar los obstáculos que se les presenten durante este periodo, tendrán mayor garantía de éxito si se decidiesen someter a la cirugía.

Alimentacion para aliviar el sindrome premenstrual – british-in-qatar.com/2017/01/10/alimentacion-para-aliviar-el-sindrome-premenstrual/

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